Wiki Mundo De Tinieblas
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Moviendo hilos desde las sombras...

Pregunta a un centenar de Vástagos qué pretende el Inconnu y obtendrás doscientas respuestas difrerentes. La secta permanece, misteriosa y omnipresente, en el fondo de los pensamientos de todo vampiro. El hecho de que el Inconnu no parezca hacer nada es enloquecedor para los demás vampiros.



Historia[]

El Inconnu como secta sólo cobró importancia durante los siglos inmediatamente anteriores a la formación de la Camarilla y el Sabbat; algunos historiadores afirman que el Inconnu "se formalizó" como consecuencia de estos acontecimientos. Los Vástagos más viejos recuerdan que a los Inconnu de aquellos días se les describía como los retazos del orden romano, vampiros que habían prosperado durante la Pax Romana et Vampirica y que se sintieron desplazados por el caos subsiguiente. La evolución exacta de la secta desde entonces –particularmente en lo que respecta al total rechazo de sus miembros por la Yihad y todos sus mecanismos– está envuelto en el misterio. De nuevo, el momento de la decisión parece fecharse a mediados del siglo XV, pero es pura conjetura


Trasfondo[]

Los vampiros están acostumbrados a las intrigas y las conjuras, a las estocadas, las paradas y las réplicas. De modo extraño, la eterna danza de intriga y conflicto es reconfortante; al fin y al cabo, todo el mundo sabe lo que debe esperar.

Pero el Inconnu no juega a este tipo de juegos. No hacen nada, al menos nada que pueda ver el Vástago corriente. Y eso hace que los demás miembros de la comunidad vampírica se vuelvan locos de curiosidad, fundamentalmente porque nadie que lleve Abrazado más de una hora puede creer que seres tan viejos y tan poderosos puedan abstenerse de enfrascarse en el mismo tipo de juegos que juegan el resto de los vampiros.

Quizá este punto de vista sea un fallo de la perspectiva vampírica; los vampiros más jóvenes sencillamente no pueden concebir que sus antiguos no sean como ellos. Quizá los Inconnu se limiten a sentarse, a mirar, y en algunos casos, a buscar eternamente la Golconda. Quizá...

Pero no hay nadie que se lo crea

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